22 marzo 2026

    Miquel  Flaquer: “Siento nervios porque es la primera exposición sin mi madre. Ella iba a todas”

    Miquel  Flaquer

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    Hay exposiciones que son un paso más en una trayectoria, y otras que, sin dejar de serlo, se convierten en algo profundamente personal. La nueva muestra de Miquel Flaquer, “Entre el pas del meu temps”, que se inaugura este viernes en la sala del Centre Melis Cursach de Capdepera, pertenece claramente a este segundo grupo.

    “Nervios porque es la primera sin mi madre. Ella iba a todas”, reconoce el artista, dejando entrever que, más allá de la pintura, esta exposición tiene también un componente emocional inevitable.

    La muestra reúne cuarenta y un cuadros de formato ya consolidado en su evolución reciente. “Antes hacía marinas en 40×30, pero ahora he pasado a 40×50 para paisaje”, explica. Un cambio que no es solo de tamaño, sino también de mirada. Las obras recorren escenarios muy vinculados a su entorno: Capdepera, pero también paisajes de otros lugares como  Cala Sant Vivenç”. 

    Autodidacta, Flaquer entiende la pintura como un proceso constante de búsqueda. “He hecho búsquedas diversas y de varios tipos… voy aprendiendo de lo que encuentro”, afirma. Ese aprendizaje se traduce en una obra que huye del realismo estricto y se acerca más a una sensibilidad impresionista y contemporánea. “Necesito tiempo y paciencia para crear mis obras”, resume.

    Su relación con la pintura viene de lejos, pero tiene un punto de partida claro en su memoria reciente: “El primer cuadro fue una acuarela que vendí en el Castell, sobre 2013 o 2014. La vendí por 20 euros”. Desde entonces, el camino ha sido de crecimiento progresivo, con exposiciones en 2016 (“Primeres pinzellades”) y en 2018, hasta llegar a esta nueva etapa que él mismo considera la última del año.

    Flaquer trabaja principalmente con óleo, con una técnica directa sobre lienzo. “Sin acelerantes y retardantes. Pintura directa”, explica. En sus cuadros aparecen árboles, paisajes y marinas que nacen más de la percepción que de la reproducción fiel. “Yo valoro el tiempo que paso pintando. Ese es el precio real del cuadro. El tiempo es más importante que la firma para mí”.

    Ese tiempo no es solo un concepto artístico, sino también vital. “La pintura me da tranquilidad. Me gusta pintar de noche, escuchando algún ave, un ruiseñor… antes era muy nocturno”. En esa rutina encuentra un espacio propio, casi íntimo, desde el que construir cada obra.

    Su realidad, sin embargo, no es ajena a las dificultades. “La pintura es difícil y complicada. No puedes tener gastos superfluos”, señala. A ello se suma un siniestro sufrido en noviembre de 2023 que le ha limitado físicamente. “No lo tengo bien para moverme”, explica, sin dejar de seguir adelante con su trabajo.

    “Voy a los mercados de miércoles y sábado, hago acuarelas, acrílicos y óleos”. Un circuito que le permite mantener su actividad y, al mismo tiempo, seguir desarrollando su obra más personal.

    “Ahora ya amortizo la pintura. Todo lo que he comprado de materiales y bastidores”, comenta, con la serenidad de quien ha conseguido sostener los aspectos más básicos de su proyecto en el tiempo.

    “Entre el pas del meu temps” no es solo el título de la exposición. Es, en cierto modo, una declaración de intenciones. Un recorrido por la constancia y la relación entre vida y creación. Y también, inevitablemente, una ausencia que se siente.

    Porque esta vez, en la presentación de los cuadros expuestos, faltará alguien que siempre estaba.

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