5 abril 2026

    El Tractat de Capdepera i la Independència de Menorca

    Pep Maria Moll y Maria Juan

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    Estamos a punto de inaugurar una nueva edición del Mercat Medieval de Capdepera.  Como ya es habitual, en esta revista, desde hace años, incluimos un tema relacionado con la historia del Castell, centro neurálgico de este Mercat.  Queremos, por este motivo, poner de actualidad un asunto del que, en las Jornadas de Estudios celebradas en noviembre de 2008 en esta villa, tuvo “El Tractat de Capdepera de 1231 i la independència de Menorca” como protagonista. Deseamos ofrecer unas breves informaciones de carácter biográfico y archivístico referidas a las personas que vamos a reseñar, para una mejor identificación con la finalidad de valorar su presencia o intervención en el Tractat, fruto de la diplomacia del Rey Conquistador Jaume I y de algunos colaboradores próximos suyos. Y lo vamos a hacer presentando, de acuerdo con el orden de aparición de estos personajes en dicho documento, exceptuando la figura preeminente del Monarca, que aparece en primera línea, el cual no precisa de ningún tipo de presentación.

    CASTELL DE SANTA ÁGUEDA, ULTIMO REDUCTO MUSULMAN DE MENORCA
    LLEGADA DE LOS MUSULMANES ANTE EL REY JAUME I

    El Tractat de Capdepera de fecha 17 de junio de 1231 entre Jaume I y Abu ‘Abd Allah B. Muhammad de Manurqa, reunió a un “Alfaquí” – que en árabe, significa sabio, letrado, experto en derecho islámico, tanto en cuestiones civiles como religiosas—junto con Abolança Aly Abineixem, Aboaçmen Abenhacam, Aboabdille Abenmo-manna, Abemodiez Abnalhaçan, Aboaly Abenmoanna, Aboabdille Abenuçaçic, Aboalbec Ibnap Adulcarim, Abulabez Ibnabexim, Abuasmen Abenxaicon, Haron Abenresch, Mutarrif Abingaçen, Mahomad Abinçaqen, Mahomad Abenbacar, Huçayn Ibnalfi, Mahomad Abençaida, Aly Abenyahex y el citado “Alfaquí”  Abobdille Abenixem.  Hasta aquí los representantes sarracenos de Menorca.

    Las autoridades y representantes cristianos fueron:  Preboste del Capítulo Catedralicio de Tarragona, Ferrer de Pallarés, que participó activamente en el proyecto de conquista y expedición a Mallorca del Rei Jaume I; Frai Ramón de Serra, Comendador de la Casa del Temple de Mallorca, el cual aconsejó al Rey que mandase galeras armadas hacia Menorca con el fin de solicitar la rendición de las autoridades locales; Frai Ramón de Pelarrava, templario; Frai Bernat de Alta-Riba, de la misma orden; Bernat de Santa Eugénia, al que envió el Monarca  a negociar la rendición, previa a la firma del Tratado; Bernat de Foixà, testigo de documentos reales; Arnaldus de Cainano, hombre de confianza del Rey; Ramón Guillem de Pau, escribano documental; Assalit de Güdar, enviado también a negociar el vasallaje de los moros de la isla hermana; Sanç d’Horta, escribano; Pero Maça, noble aragonés; García d’Horta, hermano de Sanç; Don Lladró, aragonés acaudalado; Llop Ximenis de Luésia, noble aragonés; Guillem Rabacie, escribano del Canciller real; Pere Mercer, notario público de Mallorca; Jaume Mercer, notario mallorquín; Miquel Rotlan, también notario de Mallorca y, finalmente,  el Obispo de la Diócesis Ponç de Jardí.

    REY JAIME I EL CONQUISTADOR

    Del texto, en latín, que contiene el Tractat de Capdepera, cuya traducción ha hecho factible quien fue director del Arxiu del Regne de Mallorca, Antoni Mut Calafell, entresacamos el siguiente párrafo, en catalán:

    “En nom del Creador, jo, l’Alfaquí, fill del Caid de l’Illa de Menorca, per a mí i per tots els ancians i savis i per tot el poble i habitants de l’illa damunt dita, presents i futurs, després de rebre el consell i el consentiment de tots, i trobant-se presents els seguicis (que ja s’han descrit al començament d’aquest article i, per tant, no cal repetir) i el Rei Jaume, senyor d’Aragó i del Regne de Mallorca i nosaltres, en retre homenatges, fidelitats i juraments a Vós, abandonam i renunciam a totes les senyories, convenis, fidelitats i juraments que fins al día d’avui hàgim fet a persona alguna”.

    Las cláusulas del texto del Tractat rezan que los menorquines reconocen a Jaume I como su señor y le rinden las fortalezas y se comprometen a pagarle un tributo anual. En contrapartida, conservan su autonomía interna, la cultura y religión islámicas y sus propiedades, al mismo tiempo que disfrutan de la protección del Conquistador. Se trata, pues, de un pacto típicamente feudal, que ligaba a los menorquines con el Rey por su condición de soberano de Mallorca, de la misma manera qué, más adelante, mantendrían la infeudación con el Infante Pere de Portugal (1231-1256) y con el Infante Jaume II, tanto durante su etapa de príncipe heredero (1256-1276) como de Rey de la corona mallorquina, a partir de 1276.

    Así, pues, los menorquines  remarcaron la referencia que aparece en el relato respecto de “l`Alcorà”, sobre el cual los mayores y mejores hombres de la isla hicieron el juramento de cumplir cuánto se había pactado. En el LLibre dels feits se detalla que los notables de Menorca saludaron a Jaume I arrodillándose con gran reverencia, tras lo cual se firmó el acuerdo en Capdepera el 17 de junio de 1231. El documento se conserva en una copia de marzo de 1281, efectuada por el Notario Jaume Mercer y autentificada por el obispo Ponç.

    Según Gabriel Enseñat Pujol de la UIB, el relato de la sumisión de Menorca constituye una bella recreación literaria, ciertamente notable. Existen otros textos cronísticos que se han hecho eco de esta historia. El relato real parte de una confusión que sitúa el envío de una mensajería a Menorca y el posterior tratado de Capdepera a raíz del tercer viaje a Mallorca a fin de hacer frente a un hipotético intento de reconquista de la isla, que no llegó a realizarse, y que acabó con la rendición de los últimos núcleos andalusines resistentes en las montañas mallorquinas. El escribano Más Latrie publicó la única copia que ha sobrevivido del Tractat  que se encuentra en la Bibliothéque Nationale de París.

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