Buñuelos a “tutti plen” por “Les Verges “ y rosarios con dulces para “Tots Sants”  

La expresión  “a tutti plen” significa “en abundancia”,  “a más no poder” o “ en grandes cantidades”.  Así que, si lo que deseas es darte un buen festín elabora buñuelos, pues estamos en época de “les Verges”. Y, además,se acerca la festividad de “Tots Sants” que siguen protagonizando la cara más golosa del presente mes, con productos ya comunes donde en cada región conviven con costumbres propias de estas fechas.

Mallorca, y por ende Capdepera, es lugar con peculiaridades dentro de la amplia gastronomía balear, donde esta semana celebran Santa Úrsula, Celia y demás santas vírgenes, delicias que vienen tentando, tanto en casa como en establecimientos de pastelería, el deseo de la gente.

Las tradiciones cambian – la de los buñuelos, no – pero puede que, ahora, muchos obradores y comercios hayan incorporado guiños a Halloween o que ya estén ofreciendo turrones, aunque nada puede con esa pasión nostálgica que despiertan los dulces más tradicionales, los buñuelos – en algunos sitios también los buñuelos de viento– protagonistas de estas peculiares festividades.

La leyenda cuenta que Úrsula, hija cristiana de un rey bretón, accedió a casarse con un monarca pagano a cambio de la conversión de éste y la realización de un peregrinaje a Roma con un séquito particular. Tras sus desposorios, la recién coronada emprendió el viaje acompañada de once mil vírgenes, mil para ella y mil para cada una de sus doncellas. Llegaron a la Ciudad Eterna sin complicaciones, pero en el viaje de regreso, al que se unió el papa Ciriaco, fueron asediadas en Colonia por los hunos.

Las vírgenes y las doncellas fueron asesinadas y, Úrsula – a quien, en principio, se le perdonó la vida por su belleza- –, finalmente fué ejecutada por el propio Atila al negarse a aceptarlo como esposo. La dama se convirtió así en mártir, con la flecha que la mató y que es un atributo iconográfico personal.

El trágico destino de aquellas mujeres se honra, en cierta manera, con la fiesta de “les Verges”, muy popular en toda la isla, gracias, sobre todo, a los buñuelos y a las serenatas nocturnas de los pretendientes hacia sus novias o prometidas, al pie de las ventanas o balcones. Ellas agradecían el gesto encendiendo una luz y agasajando al enamorado con dulces y moscatel.

Ni que decir tiene que para amainar los tristes recuerdos de quienes nos precedieron en esta Tierra, nuestros ancestros, la festividad de Todos los Santos con su casi obligatoria asistencia al Camposanto, se hacen aquellos más llevaderos degustando los típicos buñuelos que nos legaron nuestros abuelos con su saber condimentarlo, y que ha trascendido hasta nuestros días, añadiéndole a esa tradición los “rosarios” de dulces variados que complementan estas fechas de “Tots Sants”.  

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