12 marzo 2026

    La Confraria de Pescadors, alma y origen de la Mostra de la Llampuga

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    La Mostra de la Llampuga no se entendería sin la Confraria de Pescadors de Cala Rajada. Desde su origen, hace más de veinte años, los pescadores han sido el motor que da sentido a este evento que combina gastronomía, tradición y mar. “Este evento se inició en 2002, a iniciativa de los pescadores, para mejorar la comercialización del producto”, recuerda el patrón mayor Tomeu Garau, que subraya el papel protagonista del colectivo. “Es un acto muy querido por la Cofradía. Durante muchos años fuimos la entidad organizadora y la que asumía todo el control del evento. Con el tiempo, por su crecimiento y éxito, el Ayuntamiento pasó a coordinarlo, pero nosotros seguimos implicados desde el primer día”.

    La Confraria tiene un papel clave en varios frentes. Por un lado, es la encargada de suministrar la llampuga a los establecimientos participantes —21 entre restaurantes y hoteles—, y por otro, participa activamente en dos de los actos centrales del fin de semana: la paella marinera del sábado y los tradicionales arroces y fideos del domingo, que cada año son un éxito entre el público. “El sábado cocinamos una paella gigante para unas 800 personas, y el domingo seguimos con nuestras recetas tradicionales de arroz y fideos con llampuga”, comenta Garau. “Son platos que mantienen vivas las raíces de los pescadores y de la cocina local. La gente los espera con ganas cada año”.

    Sobre la organización de toda esta logística, el gerente Jeroni Ferrer explica que “las distintas embarcaciones que pescan la llampuga tienen asignado un número de restaurantes u hoteles. Cada embarcación se encarga de avisar a sus respectivos establecimientos para que pasen por el puerto a recoger los 80 kilos que les corresponden”. Este sistema garantiza un reparto ordenado y eficaz. “Este año hemos podido entregar sin problema a todos los participantes”, asegura Ferrer. “Ha sido una buena campaña, con capturas abundantes y de buen tamaño”.

    Y es que la temporada de llampuga 2025 ha sido especialmente positiva. “Como otros años, ha sido una buena campaña, sin incidencias en el suministro”, añade el patrón mayor. “Las capturas han sido muy buenas, especialmente al principio, cuando los ejemplares ya tenían buen peso y tamaño. Es algo que relacionamos con el cambio climático, porque el agua está más caliente antes, y eso acelera su crecimiento”.

    Pero la vida en el puerto no se detiene cuando acaba la llampuga. “La campaña termina normalmente entre finales de octubre y principios de noviembre”, explica Ferrer. “Después las embarcaciones pasan a la pesca de palangre, que se mantiene hasta abril. Y a partir de entonces comienza la temporada de langosta, que dura hasta finales de agosto”.

    El compromiso de la Confraria no se limita al mar. En los últimos años, el colectivo ha impulsado varios proyectos para mejorar sus instalaciones y la sostenibilidad de su actividad. “Hace dos años instalamos placas solares en nuestras dependencias para reducir el consumo eléctrico”, detalla Ferrer. “Tenemos cámaras frigoríficas y de congelación que funcionan las 24 horas, y eso supone un gasto enorme. Con las placas hemos conseguido un ahorro importante, y ahora queremos ampliar la instalación para hacerlo aún más eficiente”.

    Además, trabajan en una reforma interior de las instalaciones portuarias: “Queremos mejorar la funcionalidad, reorganizar los espacios, facilitar las tareas de carga y descarga y, en definitiva, ofrecer mejores condiciones de trabajo a los pescadores”, apunta.

    La Mostra de la Llampuga, además de un escaparate gastronómico, es para ellos una celebración de identidad. “Es la gran fiesta de los pescadores de Cala Rajada, con permiso de la del Carme”, reconoce Garau entre sonrisas. “Durante este fin de semana se habla de nuestro municipio en toda la isla. Somos un referente en este tipo de eventos que unen comercio, producto y promoción del pescado. Fuimos los pioneros en Baleares en organizar algo así, y creo que podemos sentirnos orgullosos”.

    El patrón mayor destaca también la importancia de la colaboración: “A lo largo de los años el formato ha ido mejorando gracias a la ayuda de muchas entidades: la Asociación Hotelera, la Asociación de Bares Nocturnos, el Ayuntamiento y, por supuesto, todos los pescadores. Sin ese trabajo conjunto sería imposible realizar un evento de esta magnitud”.

    Por eso, el mensaje de la Confraria es claro: “Queremos invitar a todo el mundo a venir al puerto, disfrutar del ambiente y vivir la Mostra”, concluye Garau. “Son días muy especiales para nosotros. Representan nuestra historia, nuestras recetas, nuestra forma de vida y el orgullo de ser un pueblo ligado al mar”.

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