Las mujeres gabellinas Catalina Flaquer Pascual, Antonia Pascual Flaquer y Maria Pascual Flaquer, asesinadas por el franquismo la noche del 5 de enero de 1937, recibieron un cálido homenaje de sus convecinos ante el monumento a la Memòria de los Caídos por el bando de la izquierda, existente en el Cementerio de Capdepera.
La intervención de Maria Antonia Oliver, delegada de Memòria de Mallorca, del regidor de Cultura del Ajuntament local, Yannick Wilken y la actuación musical de Carme Alzina, enaltecieron el emotivo acto de recordatorio de las tres mujeres conocidas como las “Roges del Molinar”, barriada de Palma donde residían las oriundas de Capdepera, en el momento de su fusilamiento por las hordas fascistas.
En un libro de la historiadora Isabel Peñarrubia Marquès, editado por el Consell de Mallorca, con el anagrama de “Mallorca té nom de dona”, se cuenta que Catalina Flaquer Pascual, nacida en Capdepera en 1876, dirigente feminista y comunista, ya era republicana, como su familia, desde el siglo XIX, y anticlerical. Desde muy joven, Catalina fue una gran amante de la lectura y dedicaba su tiempo a la confección de obra de palma. En 1895, como republicana y librepensadora se casó con Rafael Pascual Melis, también republicano, del que tuvo dos hijas: Antonia y Maria.
Al separarse matrimonialmente de Rafael, se trasladó con sus dos hijas, a vivir a Palma, en el barrio del Molinar, donde se ganaba la vida zurciendo cestas de “llata”. Fue entre 1910 y 1920, cuando una fuerte crisis en la exportación de obra de palmito, especialmente durante los años de la Primera Guerra Mundial, provocó que Capdepera perdiera población, y por ello, Catalina, posiblemente, buscó un horizonte económico nuevo en la capital.
En 1932, cuando se organizó el Partit Comunista en Mallorca, Catalina Flaquer se afilió, siendo oradora en diversos mítines sobre los referentes y significados de la diada sobre la Mujer Trabajadora, el 8 de marzo de 1934. Las hijas de Catalina, Maria y Antonia, juntamente con Aurora Picornell, formaron una organización femenina antifascita, juntamente con otras mujeres de centro izquierda adscritas al Front Popular.
A raíz del alzamiento militar de 1936, Catalina y sus hijas fueron hechas prisioneras en la prisión de Ca’n Sales. El 5 de enero de 1937, las tres fueron fusiladas con Aurora Picornell en el cementerio de Porreres. En 1987 recibieron todas ellas un homenaje popular como mártires en defensa de la democracia y de la justicia social. A Aurora Picornell y las “Roges del Molinar”, el Ayuntamiento de Palma les dedicó una calle.
Los restos de las gabellinas fueron recuperados hace cuatro años en fosas comunes de “Son Coletes”, en Manacor, y enterradas en el Cementerio de Capdepera.
La historia, aún sin su presencia, ha hecho justicia a estas mujeres que reposan para siempre y fueron recordadas en este acto, en su tierra natal.
