En la época de los años sesenta

Recordando mis años jóvenes

Cumplir los 86 años es para mí un motivo de orgullo y de responsabilidad. Puedo afirmar, con toda claridad, que en mis más de cincuenta años dedicados al periodismo vocacional jamás me he ocupado de hacer crítica alguna, tanto constructiva como destructiva, que pudiera perjudicar o molestar a ningún vecino o paisano. Pero sí me he ocupado de ciertos hechos que no concuerdan con la buena convivencia.

Algunos de estos asuntos, relacionados con determinadas vías de comunicación, tendrían solución si la autoridad competente fuera consciente de ello. Pero dejemos este tema y vayamos a lo que nos interesa.

Para redactar esta colaboración tengo que remontarme a la década de los años sesenta. Gracias a Dios Nuestro Señor, a estas alturas de mi vida dispongo de muy buena memoria y procuro que la sustancia gris esté en constante movimiento.

Algún lector se preguntará: ¿qué es la sustancia gris? Para explicarlo brevemente, se trata de una capa de unos dos a cuatro milímetros, plegada en surcos, donde se desarrollan funciones tan importantes como el lenguaje, la memoria, el razonamiento y determinados aspectos del comportamiento humano.

No voy a profundizar en su extenso contenido, pues incluso yo mismo no sabría por dónde empezar. Pero vayamos a lo que nos ocupa: recordar algunos episodios de mis años jóvenes en los que, de una forma directa o indirecta, procuré mantener la mente activa.

Corrían los años 1968 y 1969 cuando la única cadena de TVE que se captaba en nuestro municipio emitía el popular concurso «Un millón para el mejor». Era un programa de gran audiencia, especialmente en Mallorca, donde prácticamente no teníamos otra alternativa televisiva. De la televisión en color, por aquel entonces, ni sabíamos lo que era.

Movido por la curiosidad, presenté un escrito a la Delegación de TVE en Barcelona solicitando las bases para participar en aquel concurso. Su presentador fue, en un principio, el gran maestro de presentadores Joaquín Prat (e. p. d.), al que posteriormente sustituyó José Luis Pécker, hombre de gran locuacidad.

Me remitieron las bases de aquel popular concurso, que incluían tres preguntas de cultura general. No puedo precisar exactamente cuáles eran dos de ellas, pero sí recuerdo perfectamente la tercera, que hacía referencia a quién era Paco Rabanne.

Contesté a las tres preguntas con precisión. Sobre Paco Rabanne, recuerdo que indiqué que se trataba de un personaje español residente en Francia, un diseñador de moda muy vanguardista, cuyos diseños destacaban por la utilización de piezas y lentejuelas metálicas.

El concurso terminó sin que nadie se llevara el maletín con el dinero. Hubo grandes concursantes, entre los que recuerdo al conocido como «el alcalde de Bélmez», Rosa Zunzunegui y una señora que se definía como «la mamá del millón», que participaba para dar a conocer el problema de salud mental que padecía una hija suya.

Finalmente, recibí una carta comunicándome que el programa se daba por finalizado.

Por aquella época también se celebraba el «Festival de la Canción de Mallorca», presentado por José Luis Uribarri. En Mallorca no se disponía entonces de los medios técnicos necesarios para emitirlo en directo, por lo que se desplazaba desde los estudios de Miramar, en Barcelona, un equipo encargado de grabar aquella efeméride. Al cabo de unos días, el festival se emitía por TVE.

Una de aquellas emisiones, grabadas con anterioridad, fue un soberano desastre. Las grabaciones de audio no coincidían con las imágenes de vídeo. Los movimientos de los labios de los cantantes no se correspondían con lo que se escuchaba. En definitiva, un desastre de primera magnitud.

Ante mi indignación por aquellos hechos, redacté una carta al director de TVE en Barcelona, Jorge Arandes Massip, quejándome de la soberana «chapuza» que nos habían ofrecido con la retransmisión, varios días después de su celebración, del Festival de la Canción de Mallorca.

El señor Arandes Massip sí se dignó a contestarme y, muy cortésmente, aunque con cierta ironía, me escribió que, si no me gustaba lo que ofrecía TVE, no debía preocuparme demasiado, puesto que no me costaba ni un céntimo. Y que, si no me gustaba, apagara el televisor y me fuera a dormir. Por lo menos, así me ahorraría el gasto de la corriente eléctrica que consumía el aparato.

¡Aquella fue su respuesta!

En aquellos tiempos existía un reemisor de TVE en la sierra de Alfabia. Posteriormente, el 15 de diciembre de 1979, se emitió por primera vez un informativo destinado a Baleares. En sus inicios se realizaba desde Madrid y llevaba por título «Trau Trenat».

La encargada de presentar aquel espacio informativo fue la periodista mallorquina Maria Lluïsa Suau (e. p. d.), fallecida el pasado 29 de septiembre de 2026. Con el paso de los años, la información televisiva de nuestras islas continuaría su trayectoria hasta llegar al actual «Informatiu Balear».

Y hasta aquí me han permitido llegar mis recuerdos en esta ocasión.

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