Se inicia el debate, esta vez en «Ca Nostra», donde Marga nos prepara un voluminoso desayuno. La pena fue que ya no quedaba nada de los suculentos buñuelos de la noche anterior. Y ahí lo dejamos (el contenido de la tertulia, queremos decir…).

—«Cuando llueve —poca agua ha caído este año—, la playecita de Sa Pedruscada aparece sembrada de residuos fecales y aguas sucias —anuncia Pep, para quienes no lo sepan— que salen por las tuberías que desaguan en el mar, como ocurre en otros enclaves del municipio».
—«Creo que se han revisado las pluviales e investigado la procedencia de esta suciedad», responde Mateu, defendiendo la postura de algunos ediles con competencia sobre ello.
—«Es que hay que añadir las toallitas y otros minúsculos elementos que, en forma de desechos, se suman al escatológico panorama», dice con conocimiento de causa —y culta expresión oral— Miguel, vecino de Sa Pedruscada.
—«Está de moda esta barriada, por lo visto. Proliferación de chalets, piscinas a mansalva, casi me atrevería a decir una especie de atentado paisajístico a uno de los rincones más bonitos y con esencia de Capdepera», protesta Pedro (es el de Vox, del que se habló en la pasada tertulia, preparando la futura contienda).
—«Enfrente de Na Ferradura, por aquella zona del paseo de Son Moll, las rocas que limitan con el mar aparecen llenas de estos puntos blancos producidos por las incómodas y nada higiénicas toallitas, un espectáculo que se repite en otros puntos del término municipal», añade Rafael, que pasea todos los días por allí.
—«Si hubierais asistido al pleno municipal, habríais oído de boca de la alcaldesa que todos esos vertidos han sido imposibles de solucionar tras las inspecciones de los técnicos municipales de medio ambiente. ¿Y qué se ha hecho? Pues ponerlo en conocimiento de la Demarcación de Costas, que seguramente contestará que la suciedad proviene de otra demarcación: la municipal», expresa Pedro, muy combativo hoy.
—«La oposición del PSOE ha dicho que la depuradora ya está obsoleta. Se le ha contestado desde Abaqua que toman nota y, según ellos, se demorará la solución hasta el próximo año», dice Antonio, a quien le han dicho que decían los socialistas que, tal vez, si consiguen pactar con MÉS tras las municipales, la cosa podría complicarse aún más si gobierna quien ahora detenta el poder.
—«También habrá que vigilar al servicio de limpieza de contenedores y recogida de residuos, que últimamente deja mucho que desear, con zonas en las que durante unos días no se ha recogido y vehículos que, al parecer, no cumplen la idoneidad. El regidor responsable manifestó que se había abierto expediente a la empresa concesionaria para sanción por estas anomalías», dice Tomeu, que solamente había estado escuchando mientras saboreaba un café con leche desnatada.
—«¿Sabíais que el aparcamiento de la entrada a Cala Rajada está a la venta? ¿No estaba destinado a una posible adquisición por parte del pueblo, o a expropiación debido a utilidad pública necesaria?», pregunta Mateu.
Nadie sabe nada sobre el particular, salvo una limpieza del solar que se ha efectuado recientemente.
—«Llamó la atención en el último pleno que el regidor Mateu Melis, del PI, pidiera a Paulí Faba, de Urbanismo, si existía algún problema en su departamento que deseara comunicar al consistorio. Faba dijo que no conocía ningún problema y que no podía responder. Melis, en lugar de insistir, de pedir a Faba que respondiera únicamente sí o no, dejó a todos con la boca abierta. ¡Eso es hacer oposición, señor “Pillo”; en Coalición se enfadarán, seguro!», manifiesta Miguel.
—«Habría que hablar sobre el malestar existente en la asociación Sol Naixent de Cala Rajada. En el pleno, la regidora Agripina Rocha dijo que ella había propuesto al Consell que se hiciera un homenaje a Pep Navarro. Han saltado chispas, puesto que quien lo propuso fue la directora general Hermosinda Mariño. Ni la señora Rocha ni ningún representante del Ayuntamiento asistieron al reconocimiento que el Consell hizo a Navarro por sus 22 años al frente de Sol Naixent», pronuncia indignado Pep.
—«¿A qué vienen, entonces, esos lobos, señora Agri, queriéndose apuntar el mérito, cuando tanto Vd. como el Departamento de Sociales han ignorado a Sol Naixent durante dos años, dejando la entidad sin subvención y sin realizar las cacareadas reformas prometidas desde hace cuatro o cinco años?», le preguntó, sin respuesta todavía, Antonio.
—«Nada me extraña, pues de la nueva junta directiva ya hay varios miembros que han abandonado. Han propuesto una asamblea general para refrendar los cargos que quedan, en ausencia —¡asómbrense, amigos!— del presidente Juan Ferrer y de la tesorera, señora Sunyer, que estaban de viaje. Ferrer es el único que puede convocar juntas o asambleas. ¡Todo un “guirigay”, del que se está investigando quién pueda ser el instigador!», comenta Rafael.
—«Sí, a favor de la regidora Rocha hay que decir que, con un golpe de autoridad, paró el follón de padre y muy señor mío desencadenado en el Club de la Tercera Edad de Cala Rajada, donde una facción de asociados perpetraba una especie de golpe de efecto en contra de la recién formada junta directiva», aplaude Mateo.
—«¡Veremos cómo acaba todo! Parece ser que la regidora ha querido rectificar aquello de no asistir al homenaje de Navarro y ha sugerido al nuevo presidente de Sol Naixent aprovechar la comida de aniversario del club —añadiendo al grupo de “bailadores” que dirige Bernardo Riera, los cuales tienen mayoría en la nueva junta directiva— del 15 de noviembre en Son Sant Martí, para proclamar “presidente de honor” a José María Navarro Lop. ¡Cómo te añoramos, Pep Navarro!», exclamación del polémico Antonio, que cierra la animada tertulia.


