La temporada turística cierra con “buena ocupación” y el reto de mantener la actividad más allá del verano

El mercado nacional sigue ganando peso y ayuda a prolongar la temporada, mientras el alemán mantiene su fidelidad. La Mostra vuelve a ejercer de puente entre el final del verano y el otoño, con el objetivo de atraer también estancias de fin de semana y repartir su impacto entre hoteles, restauración, comercio y servicios

La temporada turística encara su recta final en Capdepera y Cala Rajada con un balance positivo y una buena ocupación, pero también confirmando una tendencia que puede resultar importante para avanzar en uno de los grandes retos del municipio: conseguir que la actividad se prolongue durante más meses y dependa menos de los momentos de máxima ocupación del verano.

Entre los cambios que se están observando destaca el crecimiento del mercado nacional, un visitante que no solo gana presencia, sino que presenta un comportamiento interesante para la desestacionalización porque repite y también viaja fuera de los meses centrales de la temporada. Al mismo tiempo, el mercado alemán continúa siendo uno de los pilares tradicionales del destino.

La regidora de Turisme considera que “el balance es positivoj” y argumenta que “ha sido una temporada sólida, con una buena ocupación”. Desde su punto de vista, “lo más destacable es que el mercado nacional ha seguido creciendo y cada vez tiene más peso en Capdepera y Cala Rajada”. 

Por los análisis efectuados es un visitante que “repite y viene también fuera de los meses de pico”, ayudando a alargar la temporada, “algo que llevamos tiempo buscando». A todo ello se suma que, seguimos contando con “nuestro público tradicional, especialmente el alemán, que es muy fiel».

La Llampuga como elemento de prolongación de la temporada

En ese escenario, la Mostra de la Llampuga vuelve a tener un papel que trasciende el puramente gastronómico. Su celebración en octubre permite mantener actividad turística cuando el verano ya ha quedado atrás y convierte durante unos días a Cala Rajada y Capdepera en destino para visitantes llegados desde Palma y otros puntos de Mallorca.

Es el momento en que Capdepera y Cala Rajada se convierten en un reclamo gastronómico y turístico, con los restaurantes del municipio ofreciendo propuestas elaboradas con un producto local de primera. Es una manera de alargar la temporada, hasta la Llampuga, ya que “la ocupación va aguantando bien”. Por eso, el gran reto, según Ferrer, es “conseguir mantener esos números más allá de este evento, y que el municipio siga activo durante más meses del año». 

De venir a comer a quedarse todo el fin de semana

Una de las posibilidades que se quieren potenciar es precisamente transformar la visita de un día en una estancia de fin de semana. La estructura del Cap de Setmana del Peix Fresc facilita ese planteamiento: la programación comienza el viernes por la tarde y noche, continúa el sábado y culmina el domingo con la Mostra.

Esto permite plantear la Llampuga no únicamente como una cita para desplazarse hasta Cala Rajada, comer y regresar, sino como el eje de una escapada que incorpore alojamiento, restauración, playa, naturaleza, patrimonio y comercio.

«Esta es una de las ideas que queremos potenciar. La Mostra se presta a que el visitante de Palma y de otras zonas de la isla no se plantee venir solo a comer, sino a pasar el fin de semana en Cala Rajada”. La fórmula permitiría además distribuir mejor el retorno generado por el acontecimiento. Una estancia de dos o tres días amplía el consumo hacia actividades que no están directamente vinculadas con la propia Mostra.

«Para nosotros esto tiene mucho valor, porque convierte un evento gastronómico en una escapada completa, beneficia a toda la cadena (hoteles, restaurantes, comercio y servicios) y refuerza nuestro objetivo de mantener la actividad y la ocupación más allá del verano. Además, el mercado nacional, y en este caso también el residente en la isla, es justo el que más ha crecido y el que mejor encaja con este tipo de propuesta».

Más meses de actividad, pero no crecer por crecer

Desestacionalizar, sin embargo, no significa necesariamente aumentar de manera indiscriminada el número de visitantes. El planteamiento turístico que se dibuja para los próximos años pasa por medir también otros factores: la calidad de la actividad, su sostenibilidad y, especialmente, cómo repercute sobre quienes viven durante todo el año en Capdepera.

«En general, hacemos una valoración positiva. Pero cada vez entendemos más que el éxito turístico no se mide solo en número de visitantes, sino también en calidad, sostenibilidad y en cómo repercute el turismo en nuestros residentes”, indica Ferrer. 

Desde su punto de vista, la cuestión, por tanto, no sería únicamente cuánta gente llega, sino qué turismo se genera, durante cuántos meses y qué retorno deja en el municipio.

«El futuro pasa por no crecer por crecer, sino gestionar mejor el turismo que tenemos y poner en valor lo que somos. Queremos un turismo más sostenible, equilibrado y de calidad, que sea beneficioso para quienes nos visitan, pero también para quienes vivimos aquí, poner en valor todo ese potencial sin perder nuestra identidad». 

La Llampuga, ejemplo de colaboración entre sectores

La Mostra permite comprobar también hasta qué punto un acontecimiento de estas características necesita de la participación de sectores diferentes. Administración, restauración, hoteles y ocio nocturno confluyen durante un mismo fin de semana y comparten el interés por atraer visitantes y mantener la actividad.

Se aprecia una mayor coordinación entre ellos: «Creo que cada vez existe una mayor colaboración entre los diferentes sectores y que todos entendemos que, cuando trabajamos juntos, el municipio sale beneficiado.

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