De un pequeño espacio de intercambio en la azotea de su casa a una tienda en Cala Rajada. Así comenzó el proyecto de Steffi, cocinera de profesión y al frente de Steffis 2. Hand & Mehr, un negocio que combina la reutilización de artículos con la colaboración en iniciativas sociales. Abrió su primer establecimiento en mayo de 2023 y en febrero de 2026 se trasladó a un local más grande. En esta entrevista explica cómo nació la idea, qué ofrece a sus clientes y por qué considera que una tienda también puede formar parte activa de la vida de la comunidad.
¿Qué es Steffis 2. Hand & Mehr y qué podemos encontrar en tu tienda?
Para mí, «Steffis Segunda Mano» es mucho más que una tienda de segunda mano tradicional. Llevo el negocio yo sola y le dedico muchísimo esfuerzo, cariño e ilusión.
En mi tienda se puede encontrar un poco de todo: ropa para todas las edades, zapatos, bolsos, juguetes, libros, artículos para el hogar, decoración y muchas cosas más. Además, ofrezco un servicio de alquiler de cochecitos de bebé, sillas de coche y otros artículos prácticos.
Soy yo misma quien decide qué productos entran en mi tienda. Me aseguro de que estén en buen estado y, sobre todo, de que todavía sean útiles. Y si alguien busca algo en concreto que no tengo, intento conseguirlo.
También acepto artículos que no puedo vender en mi tienda y los dono a la Fundació Deixalles.
Mi filosofía es muy sencilla: ¿por qué tirar algo que todavía puede ser útil para otra persona?
¿Cómo surgió la idea y cuándo decidiste convertirla en un negocio?
En realidad, todo empezó en 2020, durante la pandemia.
Siempre me han apasionado los mercadillos de segunda mano. Además, como madre de tres hijos, el aspecto económico también es importante. ¿Por qué comprarlo todo nuevo?
Durante la pandemia habilitamos un pequeño espacio en la azotea de nuestra casa, al que llamábamos nuestro «Stübchen», una especie de rinconcito de intercambio. Allí empecé a intercambiar objetos usados o a venderlos por muy poco dinero.
Como nosotros no teníamos acceso a las ayudas de alimentos de los organismos públicos, llegamos a acuerdos con otras personas e intercambiábamos algunos artículos por alimentos que ellas habían recibido a través de donaciones.
Mi profesión original es la de cocinera. Desde que me mudé a Mallorca en 2011, trabajé en diferentes restaurantes de Cala Ratjada, hasta llegar a ser jefa de cocina.
En 2022 tuve que tomar una decisión: ¿buscar otro trabajo como cocinera o atreverme a montar mi propio negocio? Como ya llevaba desde 2020 con mi pequeño espacio de intercambio, decidí convertir mi pasión en mi profesión.
El 1 de mayo de 2023 abrí mi primera tienda en Cala Ratjada. El 1 de febrero de 2026 me trasladé a un local más grande y «Steffis Segunda Mano» pasó a llamarse «Steffis 2. Hand & Mehr».
Algo que me hace especial ilusión es que algunos de mis clientes me acompañan desde los tiempos de aquel pequeño rinconcito en casa y siguen confiando en mí hasta hoy.
Lo que empezó como una afición se ha convertido en mi propio negocio. La pasión y la filosofía siguen siendo las mismas.
¿Qué te gustaría conseguir con este proyecto?
No puedo ni quiero negar que con mi tienda también quiero y necesito ganar dinero. Soy madre de tres hijos y quiero ofrecerles una buena vida, poder permitirme unas vacaciones de vez en cuando y construir algo estable para el futuro.
Pero mi principal objetivo sigue siendo la sostenibilidad.
Quiero demostrar que comprar de segunda mano no tiene nada que ver con ser pobre. En Alemania y en muchos otros países, llevar ropa de segunda mano está de moda y se ha convertido en algo completamente normal. ¿Por qué aquí no?
Como también soy punto de recogida y entrega de paquetes, veo cada día la cantidad de productos nuevos que se compran por internet y que después se devuelven.
Al mismo tiempo, muchos clientes españoles vienen a recoger sus paquetes y nunca se han parado a mirar lo que tengo en la tienda. A veces me pregunto si todavía existen ciertos prejuicios hacia la segunda mano.
¡Y eso es precisamente lo que me gustaría cambiar!
Segunda mano no significa anticuado ni de mala calidad. Muchas veces se encuentran cosas preciosas, modernas e incluso completamente nuevas.
Mi deseo es que la gente compre de manera más consciente, tire menos cosas y vea la segunda mano como una alternativa totalmente normal. No solo porque es más económica, sino porque así también podemos cuidar juntos nuestro medio ambiente.
¿A qué público te diriges y cómo funciona el intercambio de artículos?
¡A todo el mundo! No importa la edad, si son residentes, gente de aquí o turistas. En mi tienda hay cosas para todas las edades, todas las tallas y todos los bolsillos.
Por supuesto, me haría especial ilusión que más personas de nuestro municipio se animaran a entrar y descubrir mi tienda. Aunque actualmente también tengo clientes que vienen desde Inca, Alcúdia, Manacor e incluso Palma.
Uno de los retos es encontrar un equilibrio entre las diferentes expectativas de precios. Mientras algunos clientes están dispuestos a pagar un poco más por determinadas marcas o por una buena calidad, otros buscan principalmente precios lo más económicos posible.
Por eso se me ocurrió la idea de crear una tarjeta de cliente: pagando 10 € una sola vez, se pueden disfrutar de tres descuentos del 50 % en las compras. Así quiero hacer que la segunda mano sea todavía más accesible.
La idea del intercambio, con la que empecé en mi pequeño «Stübchen», también sigue presente en mi tienda, aunque de otra manera. Compro artículos en buen estado, pero en lugar de pagar en efectivo, entrego un vale que se puede utilizar para comprar en mi establecimiento.
Como llevo y financio mi negocio por mi cuenta, también agradezco muchísimo las donaciones de artículos en buen estado.
Así mantenemos vivo un bonito círculo de reutilización: lo que una persona ya no necesita puede convertirse en un pequeño tesoro para otra.
¿De dónde nace tu compromiso con la sostenibilidad y la solidaridad?
Creo que, con los años, cambia nuestra manera de ver el mundo. Vamos desarrollando una mayor conciencia sobre el medio ambiente y sobre las personas que nos rodean.
Mi madre me enseñó desde pequeña a ayudar a los demás. También me llevaba a los mercadillos de segunda mano cuando era niña. En aquella época no se trataba de sostenibilidad, sino simplemente de comprar lo más barato posible. Al fin y al cabo, yo era una niña y no tenía ni idea de lo que significaba la sostenibilidad.
Fue en 2014, cuando conocí a mi pareja, que ya tenía dos hijos y los aportó a nuestra familia, cuando empecé a interesarme más profundamente por este tema.
Poco a poco fui tomando conciencia del valor de nuestros recursos y de que comprar de segunda mano no solo ayuda a ahorrar dinero, sino que también beneficia al medio ambiente.
Hoy intento unir ambas cosas: actuar de manera sostenible y ayudar allí donde haga falta.
¿Qué otras iniciativas solidarias llevas a cabo?
Entre otras cosas, ayudo a personas mayores con el vaciado de viviendas, a retirar objetos que ya no necesitan o a venderlos. En ocasiones también realizamos pequeñas reparaciones.
Además, colaboro regularmente con el Ajuntament de Capdepera en sus fiestas y actividades, ya sea aportando vales de compra para mi tienda o donaciones económicas.
También apoyo de vez en cuando a otras entidades sociales con pequeñas donaciones. Los artículos en buen estado que no puedo vender en mi tienda los dono a la Fundació Deixalles.
Una de las iniciativas de las que me siento especialmente orgullosa es el mercadillo navideño privado que organicé el año pasado en mi casa. La entrada costaba solamente 1 € y toda la recaudación de las entradas se destinó a la asociación de protección animal Cala Gat / Felins de Capdepera.
También sigo apoyando a esta asociación desde mi tienda.
Este año me gustaría volver a organizar un mercadillo navideño. Todavía no hay una fecha definitiva, ya que dependerá de la causa social que pueda apoyar con esta iniciativa.
Por cierto, yo misma también compro con mucho gusto en otras tiendas de segunda mano con fines solidarios. Creo que la sostenibilidad y la ayuda mutua no deberían terminar en la puerta de nuestro propio negocio.
Para mí es importante no tener simplemente una tienda en nuestro municipio, sino formar parte activa de la vida de nuestra comunidad.
No siempre hacen falta grandes iniciativas. A veces, con pequeños gestos, también podemos conseguir mucho.
