La Llampuga vuelve a demostrar la fuerza 

Tres jornadas de gastronomía, convivencia y participación confirman el arraigo de una de las grandes citas del calendario gabellí

Hay acontecimientos que terminan formando parte de la identidad de un lugar, no solo por su historia o por las personas que los visitan, sino porque consiguen reunir a todo un municipio alrededor de una idea compartida. El Cap de Setmana del Peix Fresc y la Mostra de la Llampuga han vuelto a demostrarlo. Del 9 al 11 de octubre, el Moll de Cala Rajada recuperó ese ambiente de encuentro que mezcla tradición marinera, cocina, música y ganas de disfrutar.

El tiempo acompañó durante las tres jornadas y permitió que las distintas actividades se desarrollaran con normalidad. La participación y el ambiente dejaron, una vez más, la sensación de un fin de semana que salió bien y que confirma el arraigo de una celebración ya consolidada. Las imágenes del muelle, las mesas llenas, las cocinas en plena actividad y los encuentros entre vecinos y visitantes cuentan una parte importante de la historia.

El viernes abrió la programación gastronómica el XVI Concurso Culinario de Tapas. El jurado estuvo integrado por los cocineros Felipe Dengra, Toni Navarro, de Pos3 Toni Navarro, Gabi de la Torre, del Hotel Parque Nereida, y Jesús Viera, del Canyamel Park Hotel & Spa. El primer premio fue para Wikiki Gastro Bar; el segundo, para Encanto Metros Pizza; y el tercero, para Diamant Hotels. La jornada tuvo también su banda sonora con Chevy’s Band, Tanny’s Band y DJ Pep Gurries.

El sábado la atención se trasladó a la paella marinera, elaborada con pescado y marisco y servida con postre. El ambiente festivo se prolongó con la música de DJ Víctor Lozano y DJ Andriu. La preparación de las grandes paellas, el trabajo alrededor de los fogones y el movimiento continuo de personas por el recinto volvieron a convertirse en algunas de las escenas más representativas del fin de semana.

El domingo llegó la XXIII Mostra de la Llampuga, con sesiones anunciadas de 12.00 a 16.00 y de 18.00 a 22.00 horas. La jornada volvió a situar este pescado en el centro de la celebración y concluyó con los fuegos artificiales de las diez de la noche. A lo largo del fin de semana, la gastronomía fue el punto de partida de algo más amplio: la posibilidad de compartir el espacio público y de reconocer una tradición que Cala Rajada ha sabido convertir en una seña de identidad.

Buena parte del éxito de esta cita se explica por su carácter colectivo. El mundo de la pesca, los establecimientos de restauración, el tejido asociativo, las personas que colaboran en la organización, los servicios que hacen posible el montaje y las instituciones implicadas aportan esfuerzos distintos a un mismo objetivo. Cuando esos ámbitos trabajan en la misma dirección, el resultado trasciende la suma de actividades aisladas.

La Mostra no solo exhibe la capacidad gastronómica de Cala Rajada. También deja ver el músculo social y organizativo del municipio, ese que a veces resulta menos visible en el día a día y que encuentra en las grandes celebraciones su mejor escaparate. Una iniciativa de estas dimensiones necesita coordinación, trabajo previo y muchas manos. Y, sobre todo, necesita una comunidad que la sienta como propia.

Después de tres días de buen tiempo, participación y ambiente festivo, la Llampuga vuelve a cerrar una edición satisfactoria. Y lo hace reforzando una idea que se repite año tras año: las grandes citas del municipio funcionan especialmente bien cuando sus distintos tejidos se encuentran, colaboran y trabajan con un propósito común. En Cala Rajada, la Mostra de la Llampuga es ya uno de sus ejemplos más reconocibles.

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