El gastrobar del paseo Colón vuelve a participar en la Nit de Tapes con una propuesta de llampuga que lleva el nombre de Jack Bilbo. Tomás, su encargado, explica el trabajo que hay detrás de cada elaboración, las dificultades de participar en plena temporada y la trayectoria de un establecimiento que el próximo año celebrará su décimo aniversario.
Hay una cita a la que Wikiki no ha faltado desde que abrió sus puertas en Cala Rajada: la Nit de Tapes del viernes, dentro del Cap de Setmana del Peix Fresc. Y este año tampoco será una excepción. Aunque organizarse no resulta sencillo, especialmente cuando la temporada turística todavía mantiene un ritmo importante y las plantillas van ajustadas, el equipo del gastrobar del paseo Colón volverá a estar presente con una elaboración en la que han querido cuidar hasta el último detalle.
Tomás nos adelanta que este año han apostado por una gilda, pero no por una cualquiera. La han bautizado como «Gilda Jack Bilbo» y tendrá la llampuga como protagonista, con una combinación de sabores y elaboraciones que prefieren reservar como sorpresa para quienes se acerquen a probarla durante la Nit de Tapes.
Lo que sí nos cuenta es que detrás de esta propuesta hay mucho trabajo artesanal. Cada uno de sus componentes ha sido preparado en la cocina de Wikiki, con especial atención a los pequeños detalles y a los contrastes que buscan conseguir en el resultado final.
«Toda la gilda es absolutamente casera, elaborada en la cocina de Wikiki. Un espectáculo», asegura Tomás, convencido de que la propuesta sorprenderá.
Detrás de una tapa que el público degustará en unos pocos bocados hay bastante más trabajo del que puede parecer. Preparar los diferentes ingredientes, buscar el equilibrio entre sabores y conseguir que cada elemento tenga sentido dentro del conjunto exige tiempo, paciencia y una organización que debe compaginarse con el funcionamiento habitual del restaurante.
Y precisamente ahí aparece la parte menos visible de estas celebraciones.

Participar también supone un esfuerzo
Tomás no esconde que acudir cada año a la Nit de Tapes representa un sacrificio importante para el equipo. Wikiki sigue teniendo trabajo en estas fechas y, como sucede en otros establecimientos del sector, la falta de personal obliga a multiplicar esfuerzos.
«La Mostra de la Llampuga la vemos como un gran sacrificio, con mucho gusto, para nosotros, porque, como en los últimos años, vamos muy cortos de personal. Es una fecha difícil en la que todavía hay bastante volumen de trabajo y se nos complica bastante porque hay que dejar el restaurante por muchos momentos y hacer más horas para poder llegar a este día».
Por eso su participación se concentra exclusivamente en el viernes. Estar presentes durante todo el fin de semana supondría una carga difícil de asumir sin comprometer el trabajo cotidiano del gastrobar.
Sin embargo, la dificultad no les ha hecho renunciar a una cita que consideran parte de su relación con Cala Rajada. Hablan de la ilusión de aportar algo propio, de mantener el nivel de sus propuestas y de contribuir a que la celebración siga teniendo atractivo.
«Lo hacemos siempre con mucha ilusión y con muchas ganas de aportar algo al pueblo cada año, además de querer estar siempre en el top y dar a conocer el producto que tenemos. Lo importante es que el pueblo tenga un nombre y que todo el mundo esté contento».
Esa combinación de esfuerzo e ilusión explica por qué Wikiki continúa participando. No se trata únicamente de servir una tapa, sino de presentar una elaboración que represente su manera de entender la cocina y que esté a la altura de lo que esperan sus clientes.

Jack Bilbo, un nombre que recupera la historia de Cala Rajada
La elección del nombre de la tapa tampoco es casual. «Gilda Jack Bilbo» es un guiño a los orígenes del nombre Wikiki en Cala Rajada, una historia que Tomás considera parte de la identidad del establecimiento.
Según explica, Jack Bilbo estuvo vinculado al primer Wikiki que existió en la localidad. Posteriormente, el señor Balaguer adquirió el negocio y lo trasladó a otra ubicación. El actual gastrobar conserva ese nombre y esa referencia histórica, aunque con una propuesta gastronómica propia.
«Nuestra historia en el Wikiki, el nombre viene de Jack Bilbo, que es como se llama nuestra gilda, “Gilda Jack Bilbo”, que es el primer Wikiki que se montó en Cala Rajada. Viene a partir de ahí. Luego se montó aquí, lo compró el señor Balaguer y lo montó en otra ubicación».
El establecimiento actual abrió en julio de 2017 en el paseo Colón y se ha ido consolidando como un gastrobar con toques de cocina tailandesa. En julio de 2027 cumplirá diez años, una fecha que Tomás contempla con satisfacción, pero también con la conciencia de que mantener un negocio exige renovarse constantemente.
«Nuestra propuesta creo que cada vez ha ido a mejor, ahora estamos en un nivel top. El problema ahora es mantenerlo, porque todos los negocios tienen sus altibajos».
Los últimos ejercicios han sido positivos para Wikiki. El establecimiento ha conseguido consolidar una clientela fiel y mantener una actividad que permite afrontar el futuro con confianza, aunque Tomás evita dar nada por asegurado.
«Llevamos tres o cuatro años muy buenos, la verdad, no podemos quejarnos, con clientela fiel y asegurada, pero bueno, hay que estar siempre luchando porque todo sube y baja».

Una buena temporada y un turista que mira más el bolsillo
La temporada turística también ha dejado un balance favorable en Wikiki. Tomás considera que el nivel de actividad se ha mantenido en la línea de los tres últimos años e incluso ha mejorado ligeramente en determinadas fechas.
Pero ha observado cambios en el perfil de los visitantes. Según su experiencia, cada vez llegan más familias, una evolución que no considera negativa, aunque sí tiene consecuencias en el consumo de los establecimientos de restauración.
«La temporada turística ha ido bien, ha seguido la marcha de los últimos tres años, más o menos, incluso en alguna fecha un poquito más. Estamos contentos. Ha habido bastantes cambios de turismo, veo más turismo familiar, que no es malo, pero no es tan bueno como el turismo más joven, el de parejas o el de grupos».
Tomás lo explica desde una doble perspectiva: la de quien trabaja en la restauración y la de quien conoce personalmente lo que cuesta organizar unas vacaciones en familia. Como padre de tres hijas, entiende que muchas familias deban controlar sus gastos después de asumir el coste del alojamiento y del desplazamiento.
«Las familias que vienen aquí de vacaciones no pueden salir a cenar todos los días de su estancia; y yo, que soy padre de tres hijas, sé que no se puede salir a cenar y a comer todos los días, sumado al gasto del hotel y todo lo demás. Supongo que a todo el mundo le cuesta».
Es una reflexión que ayuda a entender cómo puede cambiar el consumo turístico incluso cuando la ocupación y la actividad general son buenas. Para un establecimiento como Wikiki, no basta con que haya visitantes: también importa cómo organizan sus vacaciones y cuánto pueden destinar a salir a comer o cenar.
Mientras tanto, el equipo sigue trabajando para conservar la fidelidad de sus clientes y mantener el nivel gastronómico alcanzado en los últimos años.
Este viernes, esa filosofía se trasladará al moll en forma de una pequeña gilda con mucho trabajo detrás. Una propuesta que recupera el nombre de Jack Bilbo, conecta con la historia del establecimiento y refleja las ganas de Wikiki de seguir participando en una fiesta que también siente como propia.
Porque, pese a las horas extra y las dificultades para organizarse, Tomás y su equipo tienen claro que la Nit de Tapes merece el esfuerzo. Y, después de casi diez años en el paseo Colón, quieren seguir estando ahí.


