La presidenta de los hoteleros de Capdepera destaca que «hoy en día prever el absentismo y compensar los equipos humanos se ha convertido en un trabajo diario muy difícil»
La temporada turística se acerca a su final en Capdepera con un balance positivo y una circunstancia especialmente significativa: en pleno mes de octubre, el cien por cien de la planta hotelera continúa abierta. La buena ocupación está permitiendo mantener la actividad hasta bien entrado el otoño, aunque detrás de estos resultados se esconden dificultades que no siempre aparecen cuando se habla de cifras turísticas.
Maria Antònia Moll, destaca la implicación de todos los sectores en el Cap de Setmana del Peix Fresc y reivindica el carácter popular de una fiesta que considera uno de los grandes acontecimientos del año.
¿Cómo ha ido la temporada, que todavía no ha terminado y que está permitiendo mantener abierta toda la planta hotelera?
—Hemos tenido buena ocupación, pero una temporada dura. Hoy en día prever el absentismo y compensar los equipos humanos se ha convertido en un trabajo diario muy difícil. Pero, en general, las cosas han ido bien. Creemos desde la Asociación Hotelera que nuestros empresarios están trabajando en la línea correcta.
—Cuando hablamos de temporada, hablamos siempre de número de turistas, pero posiblemente habría que hablar también de rentabilidades. ¿Van a la par o han detectado cambios en este sentido este año?
—Hace años que no hablamos de número de turistas, hablamos de crecer en calidad. Los hoteleros no hemos aumentado plazas los últimos 10 años; al revés, podríamos hablar de proyectos que, al aumentar calidad y nuevas instalaciones, al especializarse, han prescindido de plazas. Nosotros no somos una zona de récords de cifras hoteleras, ni es el objetivo.
Tampoco somos los causantes del desequilibrio que existe en la sociedad con la falta de vivienda. Fuimos los primeros en advertir que abrir las puertas a que cualquier inmueble alojara turistas traería graves consecuencias en la sociedad. El resultado de ello lo estamos sufriendo cada día. Seguimos esperando resultados más palpables en la lucha contra la vivienda vacacional ilegal, causante de la sensación de agobio de nuestras islas, así como políticas de vivienda realmente efectivas.
Si usted me pregunta por rentabilidades, debo contestarle que a día de hoy estamos completamente comprometidos con Capdepera como destino turístico, creemos en el futuro de esta zona y por ello seguimos invirtiendo de manera muy ambiciosa en nuestros establecimientos.
—Hemos visto que estos días se ha hablado de un cambio de comportamiento o de perfil de visitante. ¿Qué nos puede decir sobre ello? ¿A qué se debe? ¿Es algo que les gusta y satisface?
—Es muy pronto para hablar de cambios de tendencia de la sociedad. A nosotros lo que nos satisface es que todo el conjunto de la sociedad gabellina pueda beneficiarse de la mayor fuente de ingresos que tenemos hoy en día, el turismo.
Los últimos años pospandemia, todo el conjunto de la oferta turística —transporte aéreo y por carretera, hotelera, no hotelera, restauración y servicios, y un largo etcétera— ha experimentado fuertes subidas de precios, mientras que la situación político-económica actual en Europa hace que nuestro principal país emisor sea prudente a la hora de gastar, y eso lo hemos notado todos.
Este hecho implica una mayor prudencia por nuestra parte a la hora de establecer tarifas y precios para el 2027.
—Ahora mismo, si tuviéramos que definir el perfil medio del turista que visita nuestro municipio, ¿cuál sería? ¿Estamos hablando de más movimientos con estancias más cortas, como ocurre en otras zonas?
—Sin duda, la media de días se ha visto reducida los últimos años. Estamos viendo un turista que no renuncia a venir, pero que las circunstancias hacen que acorte sus días de vacaciones.
No es fácil competir. En Capdepera no todo son virtudes. La distancia y mala comunicación con el aeropuerto y con el resto de la isla, las deficientes carreteras… Todo esto no ayuda. Otras zonas juegan con ventaja al estar más cerca del puerto y aeropuerto.
—Da la impresión de que, a pesar del trabajo que se realiza desde los diferentes sectores, tanto públicos como privados, cada año hay una serie de situaciones y sucesos que empañan el nombre del municipio. ¿Cómo les afecta? ¿Cómo se debe afrontar? ¿Qué solución le ven?
—No estoy para nada de acuerdo con esta afirmación. De Capdepera se habla sobre todo en positivo: de los eventos gastronómicos, culturales y deportivos que se llevan a cabo, de las actividades que se realizan, del entorno privilegiado. Podemos tener alguna mala noticia, pero es lo normal en el mundo en que vivimos.
Tenemos unos recursos naturales de ensueño, un parque natural con sus 24 rutas de senderismo y mountain bike, los fondos marinos más ricos, un paraíso, un destino completo, con una oferta variada y extensa, hoteles que arriesgan y buscan o consolidan la excelencia de destino.
Pero hablar en positivo de nuestras virtudes no basta, ya no es suficiente. Debemos levantar la vista y empezar a pensar en nuevos tiempos de manera contundente. Es hora de que apostemos por una promoción inédita y valiente. Que salgamos al mundo a hablar de zona, del este de Mallorca, de la mano de nuestros vecinos, aunando esfuerzos y sumando virtudes.
Solo de esta manera elegiremos el futuro de nuestro turismo.
—¿Podemos decir que se realiza un trabajo conjunto a nivel de municipio entre Ayuntamiento, hoteleros, restauración, ocio nocturno y oferta complementaria?
—Es la manera de crecer, de mejorar, de avanzar, solo definiendo la comarca de Llevant que queremos en 2050 de manera unida, estableciendo líneas estratégicas contando con todos aquellos interlocutores necesarios, que tejen diariamente nuestro entramado social como municipio.
Yo añadiría muchos más interlocutores a la lista. Tienen que estar todos, cada uno dentro de sus posibilidades, trabajando para un objetivo común. Sin duda, el líder de este plan estratégico tiene que ser el Ayuntamiento, sin color político, sin divergencias.
Eso sí, los interlocutores de los diferentes sectores que participamos en el diseño de nuestro destino debemos actuar desde la responsabilidad, la altura de miras y la generosidad.
—Llega un nuevo evento que cada año convierte a nuestro municipio en un lugar de referencia gastronómica y de producto local. ¿Qué valoración hace de la presente edición?
—Es sin duda la gran fiesta de Cala Rajada, de un pueblo marinero que celebra su producto local, su arte tradicional de pesca y su gran nivel gastronómico.
Debemos agradecer a todas las personas que lo hacen posible, por supuesto al Ayuntamiento en primer lugar por haber sabido cuidarla en el tiempo y mejorarla respetando su esencia.
Agradecer a todos los agentes que intervienen, pero agradecer de manera muy importante a los marineros, que llevan tres semanas saliendo a pescar y distribuyendo la llampuga, muy bien representados por Miquel Àngel Mercant.
Por supuesto, también a todos los hoteles y restaurantes que trabajan duramente para presentar propuestas al más alto nivel, grandes protagonistas, algunos de ellos sin faltar ni una sola edición, demostrando su gran implicación. A la pastelería Tolan, que nunca falta a su compromiso, y muy especialmente a la Asociación de Bares y Ocio Nocturno y a Toni Pastor, que realizan una labor fantástica. Y a los componentes del jurado que año tras año nos acompañan en el concurso de tapas.
No es fácil participar en la Mostra. Hay un trabajo previo importantísimo: recogida del pescado, preparación y elaboración de la receta, así como el trabajo del fin de semana completo. Es una labor previa y posterior que muchas veces puede ser complicada, pero que gracias a todos el resultado es espectacular.
Posteriormente a la feria, el 12 de octubre celebramos el día de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil. La misma semana organizamos una jornada con los usuarios del Centre de Dia y ya ponemos el foco en Halloween, colaborando en la celebración del Ayuntamiento y aportando nuestro granito de arena para hacer felices a los más pequeños.
—¿Hacia dónde ven que debe ir la estrategia, no solo de promoción, sino de posicionamiento del municipio de cara al futuro a medio y largo plazo, teniendo en cuenta todos los cambios que se están realizando?
—Estamos viviendo un momento de cambio social en el que debemos abordar el turismo desde una perspectiva de equilibrio entre residentes y visitantes. En este contexto, no debemos confundir promoción con aumento de número de turistas.
La promoción es el vehículo para elegir el tipo de turismo que queremos captar.
Apostamos de forma muy importante por unir los esfuerzos de nuestro municipio al de todo el Llevant. Debemos unirnos con Sant Llorenç, Artà y Son Servera y trabajar juntos, a todos los niveles, por el este de Mallorca. Otras zonas de las islas lo están haciendo con éxito.
Hablamos no solo de turismo, sino de infraestructuras, de cultura, de inversiones, de ayudas y un largo etcétera. Hablamos de posicionamiento y presencia, de fuerza.
Tenemos que promocionar Capdepera y el Llevant de Mallorca por aquello que nos diferencia: nuestro entorno natural, la oferta hotelera y gastronómica, la cultura, el deporte y todas las actividades vinculadas a la naturaleza. La promoción es necesaria para atraer el turismo que queremos y mantener nuestro posicionamiento y calidad como destino.
Para ello, necesitamos una herramienta supramunicipal, liderada por Alcaldía y Regiduría de Turismo, similar a un consorcio, mancomunidad o entidad de derecho público, integrada por las administraciones y el sector turístico privado. Esta fórmula permitiría trabajar de forma conjunta, más ágil, efectiva y solvente en la promoción y gestión de actividades de interés turístico.
No se trata únicamente de acudir a ferias, sino de construir una imagen de zona y generar reputación durante todo el año mediante eventos gastronómicos, culturales y deportivos.
Antes de fijarnos objetivos como Capdepera 2050, necesitamos crear esta herramienta que nos permita trabajar unidos como Llevant de Mallorca.
