Entre los muchos casos de amistades que ha dejado el fútbol está la de Gabriel Lozano y Valero, que estuvieron el pasado fin de semana entre nosotros. Ambos coincidieron durante el servicio militar y sus caminos también se cruzaron en torno al Escolar. Valero estuvo unos pocos meses en el club y, en el momento en que finalizaba su estancia, Lozano comenzaba la suya. Desde entonces han mantenido una amistad que ahora, 43 años después, los dos han querido compartir de nuevo en Capdepera.
Primero asistieron al encuentro entre el Escolar y el Felanitx. Ambos tuvieron además el honor de realizar el saque de honor. Posteriormente compartieron una cena, junto a sus parejas, con Salva, presidente del Escolar; Martí, presidente de los Veteranos; Adrover, vicepresidente de los Veteranos; Carlos Faba, exjugador que durante 19 temporadas defendió la portería verde, y Miquel Bestard, autor del libro del 75 aniversario del club.
Precisamente fue este libro, que Lozano encontró a través de las redes sociales, el que sirvió para iniciar el camino que finalmente le llevó hasta la Asociación de Veteranos, con la que tanto él como Valero han querido vincularse como socios.
Lozano compartió vestuario durante dos temporadas con C. Faba y B. Martí. Durante la cena, las conversaciones viajaron inevitablemente hasta aquellos primeros días de su llegada a Capdepera y a una etapa que, pese a los años transcurridos, continúa muy presente en sus recuerdos.
Lozano se formó en la cantera del Real Murcia. Una vez terminada su etapa juvenil, pasó a jugar con el Imperial Murcia, equipo filial del Murcia que militaba en Tercera División. Terminada la mili, siguió jugando con el Imperial.
Gabriel Lozano jugó con el equipo de Capdepera durante las temporadas 1982-83 y 1983-84, en unos momentos en los que el Escolar tenía aspiraciones de ascender a Tercera División. Miquel Cassellas, presidente y amigo personal del capitán Serra, mantenía contacto con él y, a través suyo, futbolistas que hacían el servicio militar en su cuartel eran enviados a Capdepera a prueba por si podían interesar al club. Gabriel Lozano fue uno de ellos.
Durante aquellas dos temporadas, el Escolar se quedó a las puertas del ascenso. Disputó la liguilla, pero finalmente no pudo conseguirlo. Sí lo lograría la temporada siguiente, la 1984-85.
El capitán Serra le había dicho a Lozano: «Si vas a prueba, tanto si fichas como si no, te daremos 120 días de permiso». Sin embargo, no pudo disfrutarlos porque, al fichar por el Escolar, tenía que desplazarse para jugar los días de partido y cumplir además con los tres entrenamientos semanales.
Estos desplazamientos los hacía junto a otros cuatro soldados que ya jugaban en el Escolar, utilizando un coche que les proporcionó la directiva. La temporada finalizaba a principios de julio y en agosto volvían a empezar los entrenamientos, por lo que no pudo disfrutar de aquellos 120 días de permiso. Eso sí, durante la mili todos los beneficios posibles se los pusieron en bandeja.
Lozano nos comentó que en Capdepera se encontró con unos formidables compañeros y con una directiva increíble.
El pasado sábado, durante su regreso al campo de fútbol, quedó maravillado con las actuales instalaciones y también con los vestuarios. Mucho ha cambiado desde aquellos primeros años ochenta, aunque los recuerdos y las amistades permanecen.
El agradecimiento de Valero y Gabriel Lozano
«Muchas gracias a todos por vuestra presencia y hospitalidad. Nos hemos sentido como en casa, que también lo fue de 1982 a 1984. Parece que fue ayer cuando llegamos a Capdepera, pero hace 43 años.
De todo corazón, muchas gracias al Escolar y, en particular, a la Asociación de Veteranos del club. Solo tenemos palabras de agradecimiento y cariño para todos».

